Colombia necesita nueva regulación de gas natural y subir su impuesto al carbono

La regulación para los proyectos de gas de Colombia era adecuada para el mercado de corto plazo y proyectos en tierra firme que tenía, pero con la llegada del off shore y los no convencionales será necesaria una nueva política.

Colombia tenía una regulación adecuada para el desarrollo del mercado de gas natural con pozos en tierra firme, que permitió su crecimiento tanto en producción como en cobertura del servicio para demanda domiciliaria y que está funcionando también la inserción de este combustible en el transporte público, a un ritmo más acelerado en algunas ciudades que en otras.

Pero el momento del mercado ahora es otro. El país se prepara para sus primeros proyectos off shore, sobre los cuales ya se han anunciado descubrimientos en el Caribe, y debate la extracción de combustible con los llamados métodos no convencionales. La nueva ola requiere una regulación adecuada, que según Diego García, experto en gas natural e inversiones y socio de Bain & Co., hace más fácil crear un nuevo marco regulatorio que modificar el ya existente.

“Es importante que permitan que los actores firmen contratos mucho más flexibles porque la regulación es muy estricta sobre cómo y cuándo se firman esos contratos y cómo los puedes indexar”, añade García y explica que, por ejemplo, en el caso de un proyecto a 30 años la regulación pide un repago a 10 años, algo que le quita certeza al inversionista.

Y agrega que en “el off shore, para conseguir la financiación de los proyectos probablemente se necesite conseguir contratos a mucho más largo plazo y a volúmenes mucho más grandes. La regulación tiene que incentivar que aparezcan esos jugadores y que esos jugadores puedan cerrar los contratos sin necesidad de pedir esas cantidad de requisitos enormes o sin necesidad de pedir esa cantidad de aprobaciones, los países que han sido exitosos es porque dejaron que los privados firmen los contratos o eventualmente generaron un ente estatal que les permitía firmar esos contratos que viabilizaban los proyectos”.

Aunque reconoce que no hay una única respuesta, sí hay ejemplos como hizo Trinidad y Tobago donde el mercado local era muy pequeño y generaron un ente que compraba todo el gas y luego se encargaba de venderlo en el mundo, o Argentina que para 1990 tenía una regulación que permitía a los privados firmar los contratos sin intervención de entidades estatales. Otros ejemplos son Estados Unidos y Europa.

“Aquellos que han regulado demasiado, han salido muy mal como Argentina en los últimos 15  años que reguló demasiado los contratos y desincentivó por completo la inversión”, advierte el experto.

El sector del gas también necesita una igualdad de condiciones para la competencia entre todas las fuentes de energía, como lo ha hecho Europa con su impuesto al carbono. Este tributo “es fácil de medir porque el tipo de combustible ya te dice cuál va a ser el impacto que va a tener, eso permite poner a competir mucho más los combustibles de mayor impacto ambiental con fuentes más limpias y promueve el crecimiento del gas”.

Colombia ya tiene un impuesto al carbono, pero según García todavía es demasiado bajo a comparación de los países que lo han implementado para motivar el consumo de combustibles con menor impacto ambiental.

Fuente: Estudio realizado por Bain & Co. para Naturgas